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Los Tonos Grises De La Madrugada

     



     Es media noche y decido volver a tenderte una trampa secreta disfrazada en un inocente deseo de compañía para poder llevarte a la cama. A diferencia de las otras mil veces en que mis propuestas has ignorado, esta noche hay luna llena, y se te nota cansada. Sí, te ves agotada de cargar un enorme peso sobre tus hombros que, a sorpresa de los demás, no se debe a tu fanatismo por el trabajo. Me temo que la saturada carga que te importuna es sólo identificable por quienes también la han padecido…gente como yo. No necesité invitarte más de dos cervezas para encontrar esas grietas de soledad en tu dulce perfume o esos suspiros vacíos en medio de tu risa. Y a ti no te hizo falta más que la combinación de tu elegante vestido con tu sedosa voz para llenar mis fantasías toda la semana. Por eso este domingo, enloquecido  e insolente,  escondo en mis palabras una invitación que sé que no podrás negar. Te invito a ser mía. Con eso te propongo enterrar esos prejuicios que te persiguen y esa moral que te encadena para sólo relajarte y dejar salir tus perversiones más íntimas; pues ambos sabemos que ese velo de inocencia que vistes en tu sonrisa es sólo una máscara de los deseos carnales que escondes en tu mirada. Así que deja de poner excusas y hacerte del rogar que hasta tú sabes que el mundo te ha fallado y te ha empujado hasta este bosque en donde sólo te queda rendirte a la boca del lobo, mi coqueta caperuza.  


     Sin embargo ahora al prender una vela y fumarme un cigarro me  siento a esperar que los tonos grises de la madrugada se vuelvan cálidos con las notas de tu violín fugitivo; ese de amargo sabor que resuena en tu caminar. Y al verte desnuda durmiendo a mi lado me doy cuenta de que no estas hecha para esto. Es decir, aunque el trabajo no te siente mal y tu boca me diga que me aproveche, tus ojos te delatan con un suspiro que grita que me amarías incluso si mis manos estuvieran alrededor de tu cuello. Es cierto, la diferencia entre tú y yo no recae en las diferentes danzas nocturnas que practicamos; si no en que yo soy la sombra de un fauno que divertido espera por comerse a las ninfas y en cambio tú eres un ángel que daría sus alas por morir a lado de su querido demonio. 

Lo que se siente serte infiel




He de escribir este ensayo en tinta roja porque no hay mejor color para plasmar entre páginas lo que se siente serte infiel. Palabras bañadas en sangre de un corazón que me pertenece sin ser mío. Pero dime ¿Cómo se apaga un incendio apasionante que ya ha quemado todo el bosque de cordura que tenía en mi corazón? ¿Cómo evitas el repentino florecimiento de una flor que yacía en un invierno eterno? Porque si presumes tu fuerza es porque nunca has intentado mover de su camino a un río bravío. Dicen que hasta la pasión más efervescente se apaga con una lágrima honesta, pero yo digo que en estos juegos hasta los llantos más sinceros manchan las pasiones de mentiras y los amores de secretos. Por eso tengo que decirte, mi amor, que me he metido en una red de engaños interminables y te he sido infiel hasta con los rayos de sol que acarician mi piel por las mañanas. Te he engañado con guiños polvosos, sonrisas viejas y caricias baratas. Te he escarnecido con sonrojos esponjados, frases trilladas y atuendos oxidados. Sin embargo en mi grandioso plan de divertirme un poco te he perdido y mi corazón ya no puede reconocerte. Deje de amarte de la noche a la mañana por haberme rendido al juego de sombras al que las mentiras me han aprehendido. Y ahora me doy cuenta que escuchar tu nombre ya no eriza mi piel, ni me estremezco con tus mimos; mis ojos ya no brillan al encontrarse con los tuyos y mi alma ya no suspira con tus besos. Mi corazón simplemente te ha olvidado porque te ha sido infiel con los deseos escondidos en las grietas que tú le ocasionaste. Ahora que la noche cae, sólo me queda la melancolía cargada de trucos para pasiones futuras que se pierden en el abismo de una esperanza sobre un idilio de verano infinito. Pero hasta el negro de la noche se mancha con las gotas de rubí que va resbalando mi pluma, esperando que así la cordura perdida vuelva, de poco en poco, para calmar el ardor de mis pasiones con una dulce canción de primavera que me recuerde... a ti. 

Analogía De Una Burbuja

 

 

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Con el pasar de los años y las mil y un analogías sobre la vida y el amor que he llegado a comprender, ahora puedo decir que la desordenada efímera vida…se parece mucho a mi tina. Claro que es parecida, únicamente similar por supuesto, porque al fin y al cabo los problemas que se mezclan en el agua no son ni un torbellino de estrés en el mundo en el que me muevo. Pero a lo que me refiero es que he llegado a envidiar el mundo de mi baño; tan sólo con ver las burbujas el rostro se me torna verde de los celos que les tengo a esas gordas pompas de jabón. Y es que ellas siempre me provocan a reventarlas, pues me presumen con gracia lo libres que son, la delicadeza que las forma y la belleza que las rodea. Incluso en el escenario más dramático ellas sólo vuelan y si el destino las toca, sólo se revientan. Desaparecen en un parpadeo como si un fantasma fugaz se las robará en un acto egoísta. ¡Vaya como las envidio! Siempre tan calmadas en la tempestad y tan decididas a volar con sensatez. Quizá de mis celos existe una pizca de empatía pues entre sus sueños, al igual que yo, son víctimas de la ironía y las mentiras del destino. Su delicadeza se iguala con la de mi espíritu, que manejado por las emociones, con el simple roce de un amor falso, se rompe en una silenciosa pero letal explosión. El melodioso movimiento que hacen al volar se puede comparar con el subir y bajar de los caminos de la vida, de los cuales a falta de aire suelen ocasionar una fea caída. Así como ellas son susceptibles a los pinchazos que las desinflen, yo soy vulnerable a las agujas del desamor y el odio que mezclados con la agonía de los corazones rotos me matan de igual manera pero sin tanta prisa. Finalmente mi mayor envidia siempre será el resultado de la característica que más compartimos, pues me identifico con su resbalosa existencia ya que entre sus colores recónditos yace un alma igual de colorida que el mundo que las rodea. Aquellos fantasmas de colores que resbalan en lindos espirales en sus paredes enjabonadas son como el alma misma que me envuelve y guía, que a pesar de sólo verse a contra luz, sigue ahí formando las paredes de lo que soy…tan sólo un personaje de una autobiografía, tan sólo un punto final de un poema de amor, tan sólo un sinónimo de libertad...tan sólo un alma que quiere volar.

Luna De Plata

 

Dicen que es verdad, que andas regalando lágrimas a la noche y que los lobos ya no te aúllan porque haz decidido cambiar de luz, que dicen que has cambiado el color de tu pelo y que el negro del pergamino ahora se mezcla con el abismo. Es un rato de amargura el que ahora iluminas reflejándote en los ríos y tus pasos parecen sólo traer maldiciones. Luna de plata, mi luna de plata, ¿Por qué me pones en los hombros el peso del universo? ¿Es acaso que te has cansado de sostener con tu dulce fulgor los suspiros de los amantes? Y ahora te asomas en mi ventana con aquella mirada de idilio roto rogando que haga caso a mi corazón cuando tú no tienes uno. Yo pensaba en ti todo el tiempo, en cómo escondías en los luceros los secretos más profundos y los deseos más caprichosos, llegué a presumir tu habilidad para ocultar de los demás el placer que sentías al escuchar la sonata nocturna que el viento te regalaba, incluso insistí en llamarte la madre de los poetas al inspirar cientos de versos con tu amable compañía. Pero ahora tú me has traicionado justo cuando por fin le había guiñado el ojo a la cordura, cuando me había dedicado a vivir sin tus lágrimas vienes y me lloras. Pides que te escriba unas rimas, ruegas que baile con tus pasiones, que me deje llevar por las sonrisas, que me escurra en las manos del amor, que me acobije en fantasías que sólo viven en mi inocencia y que deje atrás el pasado para confiar en un presente. ¿Cómo te atreves luna? Me estas delatando con cada sonrisa, con cada sonrojo y con cada caricia. Pero luna de plata …¿Qué pretendes con seducirme a hundirme en cariño sin futuro? ¿Por qué me traicionas mi luna de plata? Yo que confiaba en ti y me relajaba en tu abrigo de sombras contándote cuentos con la condición de proteger mi alma y su corazón tan roto, pero no vuelvo a mirarte mi traviesa luna, no vuelvo a dejarme caer en los mimos, no vuelvo a confiar en las promesas sin porvenir, no vuelvo a mirar a los ojos a nadie porque no quiero volver a dedicarte aquellos versos de agonía que una vez por confiarme el destino me obligó a relatarte. No, mi luna de plata…nunca más.

La prima ballerina

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El fulgor de las luces ilumina sus consistentes pasos que parecen con su taconeo ensordecer a la audiencia murmurando una historia con cada giro. Sus ojos se roban con insinuación a todos los presentes anunciando en silencio que ella es la prima ballerina. Lleva ya tanto tiempo poniéndose aquel vestido rojo seductor de miradas perdidas, que ya lo ha tomado de uniforme. Su cintura, trazada con la pluma más fina, le abre paso en el escenario mientras sus pies parecen hablar un lenguaje que aun siendo indescifrable todos intentan comprenderlo con tal avidez que no paran de seguirle la sombra. Ella sonríe, no necesita coreografía alguna para darse cuenta que bailar es un pecado que la iglesia ha permitido para sacudir las penas y matarlas al compás del saxofón. Pero…qué pasa cuando la música pierde su armonía, cuando la monotonía arruina el propósito de su baile, cuando la noche cae y el sonrojo en sus mejillas es sólo maquillaje. Es cuando ella disfruta más su propio espectáculo pues es cuando ella lo necesita; se vuelve dependiente de los vistazos curiosos, de los amantes que le recuerdan que la danza es musa para sus corazonadas y de los tambores que mueven su cadera sin voluntad. El carmín en sus labios se vuelve más rojo y su pelo cual ondas en el viento se dibuja acorde a un guiño escondido. Pero su parte favorita es aquella en que los aplausos se vuelven la máscara perfecta de la soledad que la asecha, ese instante en que ella ruega que la música empiece de nuevo para poder engañar a la realidad un rato y sacar de fiesta a los sueños y esperanzas que esconde en su camerino.

Las Hebras de mi Bufanda

 

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       Suaves y coloridas se abrazan las hebras de mi estambre para formar una bufanda. Parecen contar una historia cada vez que con mis dedos las empujo hacia abajo enfilándolas con las otras.  Sí, seguro están relatando algo, se percibe en el aire cada murmuro que sueltan. La amarilla entre sus hilos lleva la esperanza de una mirada sollozante. Le sigue la violeta que con su hilaza curiosea en lo más profundo del corazón en busca  de aprobación. La roja  se deja llevar por los sueños y parece romperse cada vez que un silencio amenaza la habitación. Luego va la marrón, que brinca de alegría para dar promesa a las otras. Sin embargo todas colaboran, se dejan dar vueltas, empujones, pellizcos y apretadas para un mismo propósito. El deseo de ser tuyas y que enlazadas puedan brindarte lo más cercano a una caricia mía, que con su calor simulen lo más parecido posible a la calidez que le regalas a mi alma, que con la historia de amor que llevan en sus fibras logren evitar cualquier estorbo en tu sonrisa. Ojalá y ellas sean las que calmen tu codicioso afán de dejarte llevar por los hilos más obscuros para hacerte ver que ser libre es un beneficio que muchas veces se confunde con egoísmo. Quizás y sean de magia china para encantar con un hechizo de buena suerte aquel camino tan rocoso en el te has metido. Tal vez por pura casualidad los besos ocultos en ellas te recuerden a mí cada invierno en que necesites compañía. Pero ambos sabemos que ni las hebras más finas podrán convencerte de dar con conciencia y sin solicitud a un corazón que da todo y nada recibe. Jamás podrán ser tan perfectas como para enmudecer las palabras que hieren y resuenan en mi alma. Nunca serán tan lindas para asegurarme que soy más y valgo la espera. Pues por más cariño, dedicación y tiempo que les ponga, no se podrán igualar al verdadero amor y apreció que te tengo. Pero yo espero que sean lo suficiente para que las cuides  y puedan decir sin palabras lo agradable que es tener tu voz y verte todas las noches en mis sueños.

¡Feliz Navidad!, mis mejores deseos a todos.

                                                                                     J.E

No vemos la misma luna

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Me pregunto cómo serán las noches por allá, ¿Será cierto que la misma luna ilumina los sueños de todos?, tal vez tú también te sientas solo y tal vez la gente también baile con muy buena compañía. Le preguntaré a las estrellas si alguna de ellas ha recibido un deseo soñador tuyo, uno de esos que suspiro de vez en cuando con los ojos cerrados cuando te paseas en mis pensamientos. Acaso tú también piensas en mí cuando alguna luz invernal con su cálido color trae alguna ilusión que hace que baile en tu imaginación por un rato, me pregunto si en aquel mundo utópico bailaras conmigo o te limitaras a dejarme brincar por cada rincón de tu cerebro evitándote un raciocinio justo. Y la pregunta de oro se pierda en el amanecer ¿Cómo es que puedes extrañar algo que nunca ha estado? ¿Quién ha hecho la travesura de poner amor a lo que se siente sin tocar, a confiar sin saber, a saber sin ver y a ver sin los ojos? Ni idea. Pero ambos sabemos que el amor no tiene razón, ni tiene reglas y quizá ni nos tiene a nosotros o más bien…no tiene nada preparado para ambos. Esas cosas se arreglan con comprar tiempo, con paciencia pero más que nada con sueños. Mediocre es el que sueña y en el laurel de la ilusión se queda, feliz es el que pelea por aquellas caricias que se esfuman cuando las velas se apagan. ¿Pelearas por mi? ¿Lucharas para que el invierno nunca vuelva a ser frio y el verano nunca vuelva a pasar desapercibido? O te irás por debajo de la mesa junto con todo lo que soy yo. Te amo y no espero que me lo repitas, espero que quieras decirlo y tengas esa frustración de explotar sin comunicarle al manto estelar tus anhelos. No necesito escucharlo, el vacio se ha acostumbrado al molde de mi cuerpo pero escucharlo alguna vez sería un placer indescriptible, pero únicamente si sale del alma y si prometes con eso que no me dejaras otra primavera sola nunca y no dejaras que mis lagrimas se las lleve el viento otoñal jamás. Pero aquí lo que importa es que tan grande puede ser la importancia de la distancia y del egocentrismo para romper barreras tan delicadas y tan difíciles de encontrar. Si vamos a hablar de barreras, tendríamos que tomar en cuenta la fuerza sobre comunal que tienes sobre cualquiera en romper toda pared de hielo que cubría lo que era yo para llegar a lo que realmente escondo y plantar un poco de luz al sombrío corazón roto. Por eso y más no hay escalón tan grande como para alejarme tanto de las dulces sinfonías de la noche que me recuerdan cada segundo que siempre estás aquí.

Matando el silencio.

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Ella camina sin rumbo taconeando la vida. El silencio es tan claro que cuenta sus pasos y al llegar a los 20 se pierde su cuenta en el silencio. Aquel silencio que intenta matar a diario, aquel silencio que le hace soñar para ser feliz. Pero a la soñadora le han robado los sueños, le han dejado vacía el alma y ahora intenta bailar. Pero parece que en todo esta él, aquel culpable de su agonía, ¿Lo recuerdas? ese invierno que dejo de ser frio por la calidez de un amante. Un hombre que la sedujo sin querer tener nada, y ella que cayo sin tener quien la atrapara. El tiempo pasó, más rápido que ahora, y en ella creció lo que antes no estaba y en él empezó el fin de la dama. Se dice que para matar se necesita un arma que desgarre el musculo y penetre algún órgano hasta desangrar la esperanza, pero para matarla a ella solo era una palabra. Y escrito en la pared, el destino le advirtió al joven que la lengua es poderosa pues lo que se dice no se borra. Pero no sirvió de nada pues lo dicho, dicho esta, le dijo a ella que no era nada. Y la mujer que había dado lo que todos le habían quitado ahora observaba como gotas de rubí se escurrían en el suelo gritando que su corazón había muerto. Y las piezas de cristal del delicado cariño que tenía por él, se esfumaban con el viento ante la angustia de sus ojos. Ahora en su soledad le ruega al calor de las velas que estas quemen los segundos para que el día se vaya y la noche dure poco, implora al taconear de su calzado que con sus pasos puedan matar el silencio que la estrangula, suplica al viento que se lleve sus sueños y reza a la luna que le extirpe del pecho este constante dolor que crea charcos en sus ojos. Pero si pudiésemos conseguir lo que queremos con tan solo pedirlo, la vida seria rosa, y en cambio aquí se aceptan las torturas de que amar es como plantar una rosa y que cuando se pudre solo quedan sus espinas. Sin embargo uno intenta pegar los pétalos para que florezca, pero si uno lo hace, únicamente termina desgarrándose la piel una y otra vez y las heridas se hacen más profundas. Y se acepta la tortura de la decisión de esperar a plantar otra semilla para que se pudra o mandar al infierno todo jardín de edén que los cuentos prometen. Por eso la soñadora solo sueña, por que le mataron los sueños, sueña por que en los libros solo encuentra mentiras y en su eterno amor por su asesino encuentra paz. Así seguirá hablando con la soledad, matando el silencio con su caminar y soñando por aquel invierno que dejo de ser frió por el calor de su amante.

La cajita dorada

 

Alguna vez en este mundo hubo una noche de pena. Una noche que la gente guarda en sus suspiros y olvida en las canciones de cuna, una noche donde solamente se dieron lamentos y lagrimas, la noche en que todo mundo se odio y el amor se perdió. De pronto nace de un milagro, la caja dorada, un descubrimiento en lo más profundo de todos los bosques, una especie de caja pequeña únicamente para albergar a una persona por el tiempo que esta quisiera utilizarla como hogar. Si lo pensamos críticamente, podríamos decir que este cofre es una estupidez, pues quien entra ahí se pierde de los cantos de las aves todas las mañanas, se olvida de los colores del atardecer y pierde todo contacto con lo que alguna vez conoció. Sin embargo, la vida no es para verla con lógica si no para verla con los ojos de quien la tiene, solo así podremos observar que la caja es nada más que el utensilio más eficaz para resguardar un corazón del vendaval del destino. Pero que quede en claro que este ataúd de corazones no es un castigo, ni encierra a nadie. Es decir, quien decide usarla es bienvenido dentro y puede salir cuando este guste. Por supuesto no hay que olvidar que a la vida le encantan los trucos y las vueltas, por lo tanto a creado esta caja dorada con algún polvo invisible que se mete por los intestinos y se entierra muy dentro del cerebro volviendo el escondite una adicción para el ermitaño. ¡Se los aseguro! es toda una droga esta cajita con sus doradas paredes, uno se va acostumbrando a su olor, a la escasez de espacio, al poco brillo que se filtra por sus esquinas, uno se va acostumbrando a olvidar. Porque el olvido es la más dolorosa y segadora medicina para no matar al corazón con las memorias y los accidentes de un pasado lóbrego  y sin salida. Y déjenme decirles que hace calor una vez dentro, un calor de mil infiernos que te hace sudar amargura, hasta uno la saborea una vez que lleva tiempo ahí metido, la saborea por las miradas de quien se asoma por curiosidad. Uno muere pero sigue viviendo, o en otras palabras, uno ya no es pero su corazón late aunque roto este. Y si vivir es caminar por que uno abre los ojos en la mañana, entonces esta caja si te mantiene vivo, frio pero vivo. Pero no, ese no es el problema, una vez que llevas conociendo esta madriguera se va haciendo uno espacio, un hoyo profundo hacia abajo, si quiera para estirar las piernas, hasta llegar a un momento en donde el pánico se apodera de tu frívola existencia y de una vez por todas Dios te ilumina los sesos con la idea de “quiero salir”. ¡BAH! tontos, volteas de lado en lado y te das cuenta que cavaste tu propia entrada al inframundo y ya no ves la luz con facilidad. Ahí es donde nos encontramos, mi querido lector, o mas bien donde estoy yo. ¡Apresúrate, con más prisa, arrójame una soga! ayúdame a salir, pero no veas mi corazón en el alba pues de tanto frío el será el único que no podrá salir.

Lagrimas de cristal

¿Alguna vez has probado las lagrimas a media noche? Su sabor cambia mucho, en vez de saladas las lagrimas en el principio de la madrugada saben a muerte. La luna las transforma con su tenue luz a gotas de cristal, y al caer por las mejillas raspan la piel hasta resbalarse del rostro y destrozarse en el suelo, dejando pequeños pedazos del mágico vidrio por todos lados buscando causar heridas sangrantes. Son lagrimas de soledad, lagrimas puras de dolor que infectan las extremidades debilitando las piernas y alentando los movimientos de los brazos por querer limpiarse de la tajante agua que brota de los ojos. Pareciera como si el hecho de ser media noche hiciera que el tiempo se fuera de paseo y por un segundo el mundo esté lo suficientemente ocupado para que creas estar abandonado en esta sosegada tortura. Los sentidos se apagan, lo único que se escucha es la fractura del corazón que rechina hasta lo más profundo del tímpano, lo único que se siente es la angustia que se columpia en las costillas y se exhala con cada respiro, lo único que se saborea es la amargura de la muerte, el fallecimiento de ese pedacito que sobraba del corazón, ese pequeño que guardabas para amar. Te das cuenta que la química de las lagrimas lo han derretido y después se ha evaporado para escaparse en cada suspiro.  Finalmente, aquella pieza pulverizada actúa como tu ultima esperanza de no morir por la congoja y te deja viajar a un sueño profundo en busca de algo mejor, de otra realidad, una realidad donde tu sonrisa no se vea quebrantada y tus ojos muestren el fulgor de la felicidad que tanto añoras para que solamente las lagrimas de cristal sean un adorno de oficina.

Precaución…te amo.

 

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Dos palabras poderosas…un sonido melodioso y mimoso al corazón. Sí, he dicho, dos palabras, las que pueden mover montañas o apuñalar la espalda..te amo. Pero que palabras más completas, si acaso existiera alguna definición concreta del amor, sin duda lo más cercano, si no es que lo más exacto, serían estas dos palabras que lamentablemente se han malinterpretado con el pasar de los años.

Yo ya no confío en los jóvenes, alguna vez escuché a algún viejo cascarrabias decir entre sus amigos. Ojalá hubiera tenido la fuerza y el coraje de haberlo interrumpido y gozar con una cara vacilante el decirle que yo tampoco confío en los jóvenes. Claro, ya los estoy viendo, riéndose de la maldita ironía de la edad y apariencia de quien le dice a esta maquina de tiempo con patas que desconfía de la juventud igualmente. Pero vaya, hubiera sido bueno explicarles el por qué. Yo, no teniendo una piel de pasa y los ojos repletos de esperanza, soy joven, y justamente soy de la “juventud” , pero venga…hagamos estereotipos, yo hablo de aquella juventud de fiestas, aquella juventud de miradas desconfiadas, aquella juventud rebelde, aquella juventud con deseo de saber, aquella juventud de la que todo mundo reclama, aquella juventud de relaciones pasajeras. Yo ya no confió en los jóvenes, por que  entre el confundimiento de la vida y el querer seguir avanzando se ha perdido entre el “yo lo se todo”  el verdadero significado del “te amo”. Le han puesto una máscara de atracción y lo han confundido con querer…que es una cosa completamente diferente.  Pero cómo culparlos!  Si lo que están intentando hacer es darle nombre a lo que sienten…solo que le dan el nombre equivocado puesto que el amor nunca lo han sentido antes.

Pero el “te amo” se dice con coraje, se dice cuando hay amor y se dice con madurez. Precaución al decir “te amo” por que las dos palabras son un contrato firme de amor incondicional, una promesa invisible pero muy presente de estar ahí en todo momento, un “te amo” es más que un “te quiero” ya que un “te amo” son los derechos otorgados a la otra persona de tu corazón, de tu ser, de todo lo que eres…y precaución al decir “te amo” por que siendo estas las palabras claves para obtener todo lo que tienes para dar, das esa famosa apuesta ciega de haber como te devuelven ese delicado instrumento de rubí al que llamamos corazón.

Cómo es posible que el significado de estas simples palabras se haya rebajado a la situación de decirlas y que con el más mínimo soplido de diferencia entre los dos, no exista ni una pizca de tolerancia. Ya no se si la razón de estos corazones rotos son la malinterpretación de estas cariñosas palabras o el hecho de que buscan esa relación ficticia perfecta, sin diferencias. Pues si es así, que aburrido andarse rompiendo pedacitos por pedacitos el alma buscando algo imposible. Cuándo fue que el amor se volvió en un juego de tres, de cuatro, de cinco, y de cualquier cosa que se mueva y sepa decir cumplidos. Que mal ver que después de soltar tan dulces palabras, se la sueltes a la semana a cualquiera que te trate con un guiño escondido. Sin embargo que quede claro…en el libro negro de las reglas invisibles del amor, no hay tiempo, no hay situación, para decir un “te amo”. Existen condiciones, tu podrás decirlo cuando te plazca y estarás diciéndolo en el verdadero sentido de la palabra si cumples la condición de que salga del alma, de estar consientes de lo poderosas que son aquellas palabras de cliché.

Por eso…Precaución al decir “Te amo” por qué puede que te amen de vuelta.

Korakunda

Hoy escuche un ¡Crack! no se que fue, no se como fue, solo recuerdo que me hice para atrás. Acto de huir, ¿Huir de qué? de una situación inevitable e inocente, de la explosión del núcleo de mi cuerpo, de mi corazón. Se había partido en diminutos fragmentos que reflejaban como espejo todas mis memorias guardadas. La ruptura hizo que la jaula de la esperanza se abriera y saliera corriendo por toda la habitación, hubiera querido tener energía para atraparla pero el dolor me dominaba. El impacto no fue lo suficientemente duro como para transformar al órgano a un papel inservible y para mí eso hubiera estado mejor…por que lo dejo vivo, pero roto, con sus partes perdidas en los rincones. Tuve miedo, tal vez los recuerdos se habían escapado como la esperanza. Intento recordar que fue lo que lo despedazo sin piedad y la memoria no llega, mi mayor temor se vuelve realidad, el choque fue tan fuerte que me he bloqueado. Tarde o temprano llega a mi una pizca del recuerdo…fueron las palabras, el contexto, el tiempo, la manera, todo. No solo fue eso, creo que lo que desbarato al corazón fue la verdad…la esencia honesta en todos los factores, lo real. Fue la misma mano que sacudió al corazón la que también me bajo de la luna en un empellón y creo que caí muy mal de vuelta a la tierra, pues lo que quedaba de mi yacía en el suelo. Solo necesito un buen pegamento y tiempo para recolectar todos los pedacitos de corazón que se me cayeron hoy. Aun que me da pavor que un día de estos se peguen con hielo en vez de pegamento…y entonces mi cuerpo se vuelva lo suficientemente frio para congelarme y me quede tan ciega que no pueda ver la primavera y solo el invierno.



A los dos amantes que por razones desconocidas en este momento...no se dieron.

Limite



Existe un límite. Un límite de fallas, un límite de intentos, un límite de tiempo. Ya lo intente todo, más bien todo lo menos obvio y sabes a que me refiero, me refiero a ti. Son días en los que yo no puedo pensar en si tú me amas o no, porque eso ya lo hizo muchas veces y me duele pensar en las teorías y en la lógica de los porcentajes negativos a mi favor ante mi ciego enamoramiento; a pesar de que siga queriendo soñar contigo, hay un límite. Ese límite me lo cree yo por que ya se lo que pasara, porque es obvio que no voltearas, tal vez es porque no soy directa o porque me cuesta admitir que te amo solamente a ti. Pero tú te llevas el publico con todo y palmas al ignorarme, pero empiezo a descifrar mi cruel mentira, tal vez es tu ignorancia por mi poca asertividad, es que simplemente me cuesta pedirte que salgas cuando mi historial no me favorece. Y hay muchas cicatrices en mi corazón como para dejarte ir o como para dejarme intentar. Si dices que no, mi corazón se caerá muerto y sus heridas se abrirán, si dices que si tal vez se cure un poco o esa noche deje de llorar al menos tú tienes la llave de hacerlo cambiar. Siento que si es una prueba que alguien me puso aquí..no sé si pueda aun pasarla siendo tan insegura. Hay un límite y quiero que lo rompas.

Llegas tarde


Llegas tarde, ya es lo usual. Sin preguntas te acercas, eres un extraño, me besas, estas vacio. Ya desde hace mucho te perdí y ya no grito tu nombre, no lo busco, no lo quiero y te lo hare saber cuándo te sientas culpable.
Lo olvidaste, de nuevo, ya no traes las cosas a casa, tienes muchos trabajo pero no te han subido de puesto, me besas, las noches están muy tranquilas casi siempre tu desaparecido. Finalmente llegas, las llaves del auto las arrojas contento, que raro que no estés fatigado, me besas...y ya me di cuenta que sabes a ella.

Un vacio en la habitacion


Hay un vació en la habitación, un sentimiento de culpa, odio, nostalgia y amor. No es como si el cuarto estuviera vació, para nada, hay muchos retratos, unos más grandes que otros, hay algunos muebles, una computadora y una rosa con una etiqueta atada al tallo.

Paseo mis ojos por los retratos, los primeros son más grandes, más detallados, más llenos y más felices. Son la prueba de un pasado tranquilo. Después conforme mis ojos avanzan los retratos son pequeños, no muy detallados, las caras no se distinguen con facilidad y son tristes. Prueba de un pasado extraviado.
Me pase a la cama y me senté un rato. Me sentí atraída por al rosa que se posaba delicada en la almohada, decidí tomarla. Era hermosa y me trajo sentimientos felices pero oscuros, como escondidos, extraños tal vez sea la mejor palabra. Solté la rosa y corrí a la computadora asustada. Ahí estaba mi correo y solo tenia un mensaje en el buzón, el remitente no se distinguía. Lo borre, no lo conocía. Derrepente la computadora falló, me dolió la cabeza, la rosa se torno negra, mi corazón ardía, los retratos pequeños se hicieron enormes y los grandes diminutos, finalmente me desmaye.

Cuando desperté el cuarto seguía igual, sentí un vació y desaparición. Me levante apanicada y furiosa arroje la computadora al suelo,tome los retratos y los oculte, la rosa la quebré y orgullosa prendí la luz. El sentimiento se fue, estaba más calmado, yo estaba más tranquila.
En eso la puerta de la habitación se abrió dejandome salir, era libre.

Fácil


Que fácil es decir que una persona jamás cambiara, aun mas fácil alardearlo en su presencia. Que fácil es soltar un comentario indebido, que fácil es decirle a alguien que cierre la boca sin saber que tal vez lo que diga es muy importante. Que fácil es juzgar la madurez por cuestión de edad y no de experiencia, que fácil es juzgar la experiencia por cuestión de edad. Que prófugo es decir fácilmente a alguien lo mucho que lo odias, lo mucho que odias su forma de ser, lo difícil que es vivir con sus alegatos y estupidez. Que fácil es decirle a alguien que no te comprende y que no te importa como te sientes, cuando ni si quiera te importa lo que esa persona sienta en realidad. Que fácil es escaparse de los problemas con un problema mayor, que fácil es decirle al problema que no es problema del todo, si no que es una variable de un mundo paralelo al tuyo en el que tu, muy ocupado, no tendrás la molestia de tratar. Que fácil es decir no a una solicitud desesperada, que fácil es juzgar al que la solicita. Que fácil es recaer en la depresión por un comentario que se dijo fácilmente en tu contra sin conciencia alguna. Que fácil es crearse un rencor de por vida. Que fácil es romperle el corazón a alguien. Que fácil.

Dolor


Me duele tener que dejarte. Rendirme no era parte de mis opciones pues te necesitaba, necesitaba oír tu voz, verte pasar para vivir. Pero mi mente me advierte en tu caminar, en tu mirada, en cada intento del alma que la apuesta de mi corazón hacia el vendaval del destino, de tus manos como lo traten, es muy grande. Aun que mi corazón morboso se deje en esta suicida apuesta mi mente no me dejara continuar mi juego conformista con el alma, pues ahora se da cuenta que la estadística no se inclina hacia mi en la balanza.
Me duele tener que dejarte, me es muy complicado, pues cada vez que te miro a los ojos me vuelves a enamorar, es ese hechizo impuro que tienes como instinto el que me da euforia y agonía.
Me duele tener que dejarte, por que no quiero, no lo deseo, por que...te amo pero mi perseverancia no da mas y aun que siga latiendo el corazón, ya no te podré mirar.