Limite



Existe un límite. Un límite de fallas, un límite de intentos, un límite de tiempo. Ya lo intente todo, más bien todo lo menos obvio y sabes a que me refiero, me refiero a ti. Son días en los que yo no puedo pensar en si tú me amas o no, porque eso ya lo hizo muchas veces y me duele pensar en las teorías y en la lógica de los porcentajes negativos a mi favor ante mi ciego enamoramiento; a pesar de que siga queriendo soñar contigo, hay un límite. Ese límite me lo cree yo por que ya se lo que pasara, porque es obvio que no voltearas, tal vez es porque no soy directa o porque me cuesta admitir que te amo solamente a ti. Pero tú te llevas el publico con todo y palmas al ignorarme, pero empiezo a descifrar mi cruel mentira, tal vez es tu ignorancia por mi poca asertividad, es que simplemente me cuesta pedirte que salgas cuando mi historial no me favorece. Y hay muchas cicatrices en mi corazón como para dejarte ir o como para dejarme intentar. Si dices que no, mi corazón se caerá muerto y sus heridas se abrirán, si dices que si tal vez se cure un poco o esa noche deje de llorar al menos tú tienes la llave de hacerlo cambiar. Siento que si es una prueba que alguien me puso aquí..no sé si pueda aun pasarla siendo tan insegura. Hay un límite y quiero que lo rompas.

Llegas tarde


Llegas tarde, ya es lo usual. Sin preguntas te acercas, eres un extraño, me besas, estas vacio. Ya desde hace mucho te perdí y ya no grito tu nombre, no lo busco, no lo quiero y te lo hare saber cuándo te sientas culpable.
Lo olvidaste, de nuevo, ya no traes las cosas a casa, tienes muchos trabajo pero no te han subido de puesto, me besas, las noches están muy tranquilas casi siempre tu desaparecido. Finalmente llegas, las llaves del auto las arrojas contento, que raro que no estés fatigado, me besas...y ya me di cuenta que sabes a ella.

Te busco


Dejaste plantada la esperanza que alguna vez tu amor inocente me dio, aquella que fue motivo de exilio en mi corazón. Ahora ya sin hablarte tu recuerdo profana en mi mente como luna en crepúsculo que busca esconder las malas memorias. Te busco, al menos una pisca de lo que eras, de cuando no me odiabas y yo no te quería, ese retrato de amistad que nos rodeada de alegría, mas no sé si quiero encontrarte. Tal vez sea mejor seguir, pero entonces como controlo el sabor a tentación y ansiedad que me dejan las canciones y los recuerdos que mencionan tú nombre subrepticio. A veces no sé si mi corazón te espera y no me ha notificado, pues será que cada vez que otro se atraviesa me da miedo acogerlo. En fin, te busco, te siento, pero no se si te quiero encontrar.