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Analogía De Una Burbuja

 

 

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Con el pasar de los años y las mil y un analogías sobre la vida y el amor que he llegado a comprender, ahora puedo decir que la desordenada efímera vida…se parece mucho a mi tina. Claro que es parecida, únicamente similar por supuesto, porque al fin y al cabo los problemas que se mezclan en el agua no son ni un torbellino de estrés en el mundo en el que me muevo. Pero a lo que me refiero es que he llegado a envidiar el mundo de mi baño; tan sólo con ver las burbujas el rostro se me torna verde de los celos que les tengo a esas gordas pompas de jabón. Y es que ellas siempre me provocan a reventarlas, pues me presumen con gracia lo libres que son, la delicadeza que las forma y la belleza que las rodea. Incluso en el escenario más dramático ellas sólo vuelan y si el destino las toca, sólo se revientan. Desaparecen en un parpadeo como si un fantasma fugaz se las robará en un acto egoísta. ¡Vaya como las envidio! Siempre tan calmadas en la tempestad y tan decididas a volar con sensatez. Quizá de mis celos existe una pizca de empatía pues entre sus sueños, al igual que yo, son víctimas de la ironía y las mentiras del destino. Su delicadeza se iguala con la de mi espíritu, que manejado por las emociones, con el simple roce de un amor falso, se rompe en una silenciosa pero letal explosión. El melodioso movimiento que hacen al volar se puede comparar con el subir y bajar de los caminos de la vida, de los cuales a falta de aire suelen ocasionar una fea caída. Así como ellas son susceptibles a los pinchazos que las desinflen, yo soy vulnerable a las agujas del desamor y el odio que mezclados con la agonía de los corazones rotos me matan de igual manera pero sin tanta prisa. Finalmente mi mayor envidia siempre será el resultado de la característica que más compartimos, pues me identifico con su resbalosa existencia ya que entre sus colores recónditos yace un alma igual de colorida que el mundo que las rodea. Aquellos fantasmas de colores que resbalan en lindos espirales en sus paredes enjabonadas son como el alma misma que me envuelve y guía, que a pesar de sólo verse a contra luz, sigue ahí formando las paredes de lo que soy…tan sólo un personaje de una autobiografía, tan sólo un punto final de un poema de amor, tan sólo un sinónimo de libertad...tan sólo un alma que quiere volar.

La prima ballerina

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El fulgor de las luces ilumina sus consistentes pasos que parecen con su taconeo ensordecer a la audiencia murmurando una historia con cada giro. Sus ojos se roban con insinuación a todos los presentes anunciando en silencio que ella es la prima ballerina. Lleva ya tanto tiempo poniéndose aquel vestido rojo seductor de miradas perdidas, que ya lo ha tomado de uniforme. Su cintura, trazada con la pluma más fina, le abre paso en el escenario mientras sus pies parecen hablar un lenguaje que aun siendo indescifrable todos intentan comprenderlo con tal avidez que no paran de seguirle la sombra. Ella sonríe, no necesita coreografía alguna para darse cuenta que bailar es un pecado que la iglesia ha permitido para sacudir las penas y matarlas al compás del saxofón. Pero…qué pasa cuando la música pierde su armonía, cuando la monotonía arruina el propósito de su baile, cuando la noche cae y el sonrojo en sus mejillas es sólo maquillaje. Es cuando ella disfruta más su propio espectáculo pues es cuando ella lo necesita; se vuelve dependiente de los vistazos curiosos, de los amantes que le recuerdan que la danza es musa para sus corazonadas y de los tambores que mueven su cadera sin voluntad. El carmín en sus labios se vuelve más rojo y su pelo cual ondas en el viento se dibuja acorde a un guiño escondido. Pero su parte favorita es aquella en que los aplausos se vuelven la máscara perfecta de la soledad que la asecha, ese instante en que ella ruega que la música empiece de nuevo para poder engañar a la realidad un rato y sacar de fiesta a los sueños y esperanzas que esconde en su camerino.

Las Hebras de mi Bufanda

 

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       Suaves y coloridas se abrazan las hebras de mi estambre para formar una bufanda. Parecen contar una historia cada vez que con mis dedos las empujo hacia abajo enfilándolas con las otras.  Sí, seguro están relatando algo, se percibe en el aire cada murmuro que sueltan. La amarilla entre sus hilos lleva la esperanza de una mirada sollozante. Le sigue la violeta que con su hilaza curiosea en lo más profundo del corazón en busca  de aprobación. La roja  se deja llevar por los sueños y parece romperse cada vez que un silencio amenaza la habitación. Luego va la marrón, que brinca de alegría para dar promesa a las otras. Sin embargo todas colaboran, se dejan dar vueltas, empujones, pellizcos y apretadas para un mismo propósito. El deseo de ser tuyas y que enlazadas puedan brindarte lo más cercano a una caricia mía, que con su calor simulen lo más parecido posible a la calidez que le regalas a mi alma, que con la historia de amor que llevan en sus fibras logren evitar cualquier estorbo en tu sonrisa. Ojalá y ellas sean las que calmen tu codicioso afán de dejarte llevar por los hilos más obscuros para hacerte ver que ser libre es un beneficio que muchas veces se confunde con egoísmo. Quizás y sean de magia china para encantar con un hechizo de buena suerte aquel camino tan rocoso en el te has metido. Tal vez por pura casualidad los besos ocultos en ellas te recuerden a mí cada invierno en que necesites compañía. Pero ambos sabemos que ni las hebras más finas podrán convencerte de dar con conciencia y sin solicitud a un corazón que da todo y nada recibe. Jamás podrán ser tan perfectas como para enmudecer las palabras que hieren y resuenan en mi alma. Nunca serán tan lindas para asegurarme que soy más y valgo la espera. Pues por más cariño, dedicación y tiempo que les ponga, no se podrán igualar al verdadero amor y apreció que te tengo. Pero yo espero que sean lo suficiente para que las cuides  y puedan decir sin palabras lo agradable que es tener tu voz y verte todas las noches en mis sueños.

¡Feliz Navidad!, mis mejores deseos a todos.

                                                                                     J.E

Matando el silencio.

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Ella camina sin rumbo taconeando la vida. El silencio es tan claro que cuenta sus pasos y al llegar a los 20 se pierde su cuenta en el silencio. Aquel silencio que intenta matar a diario, aquel silencio que le hace soñar para ser feliz. Pero a la soñadora le han robado los sueños, le han dejado vacía el alma y ahora intenta bailar. Pero parece que en todo esta él, aquel culpable de su agonía, ¿Lo recuerdas? ese invierno que dejo de ser frio por la calidez de un amante. Un hombre que la sedujo sin querer tener nada, y ella que cayo sin tener quien la atrapara. El tiempo pasó, más rápido que ahora, y en ella creció lo que antes no estaba y en él empezó el fin de la dama. Se dice que para matar se necesita un arma que desgarre el musculo y penetre algún órgano hasta desangrar la esperanza, pero para matarla a ella solo era una palabra. Y escrito en la pared, el destino le advirtió al joven que la lengua es poderosa pues lo que se dice no se borra. Pero no sirvió de nada pues lo dicho, dicho esta, le dijo a ella que no era nada. Y la mujer que había dado lo que todos le habían quitado ahora observaba como gotas de rubí se escurrían en el suelo gritando que su corazón había muerto. Y las piezas de cristal del delicado cariño que tenía por él, se esfumaban con el viento ante la angustia de sus ojos. Ahora en su soledad le ruega al calor de las velas que estas quemen los segundos para que el día se vaya y la noche dure poco, implora al taconear de su calzado que con sus pasos puedan matar el silencio que la estrangula, suplica al viento que se lleve sus sueños y reza a la luna que le extirpe del pecho este constante dolor que crea charcos en sus ojos. Pero si pudiésemos conseguir lo que queremos con tan solo pedirlo, la vida seria rosa, y en cambio aquí se aceptan las torturas de que amar es como plantar una rosa y que cuando se pudre solo quedan sus espinas. Sin embargo uno intenta pegar los pétalos para que florezca, pero si uno lo hace, únicamente termina desgarrándose la piel una y otra vez y las heridas se hacen más profundas. Y se acepta la tortura de la decisión de esperar a plantar otra semilla para que se pudra o mandar al infierno todo jardín de edén que los cuentos prometen. Por eso la soñadora solo sueña, por que le mataron los sueños, sueña por que en los libros solo encuentra mentiras y en su eterno amor por su asesino encuentra paz. Así seguirá hablando con la soledad, matando el silencio con su caminar y soñando por aquel invierno que dejo de ser frió por el calor de su amante.

La cajita dorada

 

Alguna vez en este mundo hubo una noche de pena. Una noche que la gente guarda en sus suspiros y olvida en las canciones de cuna, una noche donde solamente se dieron lamentos y lagrimas, la noche en que todo mundo se odio y el amor se perdió. De pronto nace de un milagro, la caja dorada, un descubrimiento en lo más profundo de todos los bosques, una especie de caja pequeña únicamente para albergar a una persona por el tiempo que esta quisiera utilizarla como hogar. Si lo pensamos críticamente, podríamos decir que este cofre es una estupidez, pues quien entra ahí se pierde de los cantos de las aves todas las mañanas, se olvida de los colores del atardecer y pierde todo contacto con lo que alguna vez conoció. Sin embargo, la vida no es para verla con lógica si no para verla con los ojos de quien la tiene, solo así podremos observar que la caja es nada más que el utensilio más eficaz para resguardar un corazón del vendaval del destino. Pero que quede en claro que este ataúd de corazones no es un castigo, ni encierra a nadie. Es decir, quien decide usarla es bienvenido dentro y puede salir cuando este guste. Por supuesto no hay que olvidar que a la vida le encantan los trucos y las vueltas, por lo tanto a creado esta caja dorada con algún polvo invisible que se mete por los intestinos y se entierra muy dentro del cerebro volviendo el escondite una adicción para el ermitaño. ¡Se los aseguro! es toda una droga esta cajita con sus doradas paredes, uno se va acostumbrando a su olor, a la escasez de espacio, al poco brillo que se filtra por sus esquinas, uno se va acostumbrando a olvidar. Porque el olvido es la más dolorosa y segadora medicina para no matar al corazón con las memorias y los accidentes de un pasado lóbrego  y sin salida. Y déjenme decirles que hace calor una vez dentro, un calor de mil infiernos que te hace sudar amargura, hasta uno la saborea una vez que lleva tiempo ahí metido, la saborea por las miradas de quien se asoma por curiosidad. Uno muere pero sigue viviendo, o en otras palabras, uno ya no es pero su corazón late aunque roto este. Y si vivir es caminar por que uno abre los ojos en la mañana, entonces esta caja si te mantiene vivo, frio pero vivo. Pero no, ese no es el problema, una vez que llevas conociendo esta madriguera se va haciendo uno espacio, un hoyo profundo hacia abajo, si quiera para estirar las piernas, hasta llegar a un momento en donde el pánico se apodera de tu frívola existencia y de una vez por todas Dios te ilumina los sesos con la idea de “quiero salir”. ¡BAH! tontos, volteas de lado en lado y te das cuenta que cavaste tu propia entrada al inframundo y ya no ves la luz con facilidad. Ahí es donde nos encontramos, mi querido lector, o mas bien donde estoy yo. ¡Apresúrate, con más prisa, arrójame una soga! ayúdame a salir, pero no veas mi corazón en el alba pues de tanto frío el será el único que no podrá salir.

Sinónimos

 

 

Podría ser que un diccionario tenga la solución a mi carencia de lengua cuando me cuestionas “¿Qué sientes?”  Sera que entre sus letras habrá un sinónimo para “extrañar” cuando te esfumas del alba a la noche. Acaso habrá algo mejor para describir el “sufrir” que es pensar día a día si las palabras que te regalo son correspondidas. Podría ser que entre tantas definiciones exista algo más explícito que “feliz” para detallar lo que me infecta el alma cada vez que decides robarte mi sueño a media noche. Se encontrará en aquel libro tan gordo algún adjetivo que pueda calificarte mejor que “perfecto” para mí. Estoy segura que habrá una palabra más que “tímida” que logre excusarme de la tarea en decirte todo esto. Y aun que yo se que existe algo mayor que “bonito” para el corazón de las mujeres, no encontraras mejor palabra que “muerto” para explicar mi corazón el invierno pasado. Ni una más especifica que “vida” para profundizar lo que tu me has dado. Pero por más que busco menos encuentro en aquella enciclopedia algo para mi humilde vocabulario al amor más que un simple “te amo” que bien son 2 palabras y 5 letras que podrían no valer nada, sin embargo en ellas se esconde un cariño que te añora y sueña encontrar una palabra para que no me olvides.

El silencio hace ruido

 

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El sol del domingo se las ha arreglado para agrietar mis parpados poco a poco hasta despertarme. Los silbidos de los pájaros parecen decir que si no me levanto rápido el día se me va a ir volando como ellos. La rutina de estirarse mirarse al espejo y convencerse que esto de parecer medio muerto únicamente es momentáneo es cosa que hago en automático, pues mover las piernas sólo por tenerlas no significa estar despierta. A mitad de mi té matutino repasó mi agenda imaginaria mientras recorro con mi mano derecha la curiosa taza. Cuando el calor abraza mi palma se me viene a la mente “Hoy tengo que ir a la librería” o más bien santuario de aventuras que no viviré y personas que nunca seré. Después, en la ducha, me doy cuenta que mi cabello a crecido mucho desde la navidad pasada, antes tocaba mis hombres y ahora llega a cubrir mi pecho, por lo tanto es muy travieso, queriendo aferrarse a mis orejas se forma de nudos que me gusta primero localizar con los dedos y luego asesinarlos con el cepillo. El vestirse es otro cuento, la ropa mal doblada pero muy bien organizada dormita en los cajones esperando nadie la encuentre, pero hoy es domingo y ninguna vestimenta en las gavetas es la que me pondré, hoy será un vestido. Los vestidos que son como sombras colgadas en mi armario, esperan el fin de semana para adueñarse de mi cuerpo y el suertudo será el azul marino. Muy cómodo, sin botones y con un moño en la cintura se convierte en lo último que me faltaba para salir. Me aventuro a llegar a la plaza y decido perderme entre los miles pasillos de libros. parecen ser emparedados de letras, muy ajustados, muy nuevos ¿Quién regalaría algo así? Después de pasear mis ojos por toda la tienda, me tropiezo con una mesita de escritorio que parece ser el contador y ahí una señorita uniformada solicita ayudarme y yo con la boca seca le respondo “La Mecánica del Corazón por Mathiaz Malzieu por favor”, sólo necesitó una coreografía por el teclado de su computador para encontrar la ubicación exacta del libro que buscaba. La mujer, sin mucha expresión en la cara tomo el primero que vio del estante y sin mirarme me lo dio. La ingrata no sabía de libros, pensé, los libros se escogen con cuidado, no por que haya muchas copias significa que todas son iguales. La detuve en su caminar y le dije “¿No tiene de pasta dura?” Estos libros de hoy en día que se conforman con ser cubiertos de plástico y no vestirse de gala para el lector, decepcionan al ojo, enserio. Finalmente entre una mueca molesta y muchos libros, la mujer encontró la única copia de pasta dura. Y cuando tomó mis 200 pesos recordé en mi cerebro la dulce historia que guardaba en sus páginas y me repetí mil y una veces lo mucho que te encantará leerla. Antes de volver a casa, me he tomada la molestia de comprar una linda caja para el libro para que se viera justo como un regalo, ya que al regalar libros no regalas páginas con garabatos, regalas llaves a otros mundos y por lo tanto se entregan con elegancia. Llegando a mi habitación me siento en los pies de la cama, manoseo la caja con el libro y la aviento a mi almohada . Me levanto y me dirijo hasta el baño, se escucha un silencio morboso, un silencio que hace ruido, y hace ruido por el taconeo de mi caminar, hace ruido por que el cuarto esta vació, hace ruido por que no estas. Al mirarme al espejo y deshacerme el peinado me es fácil dejar de respirar y dejar de soñar, pues tu no estas aquí y el libro no te lo voy a poder dar. No estas aquí, ni pronto lo estarás y por eso existe este silencio tan ruidoso en el alma. Es ruidoso por que me grita que no bailaras conmigo esta noche, que no podré preguntarte cómo llegaste aquí, que no leerás ni la primera palabra de mi libro favorito. Y todo es por que la soñadora sueña. Sueña y no para de soñar porque los sueños la mantienen viva, le dan razón y esperanza de vestirse linda y seguir soñando para ver si en alguno de sus sueños te apareces como una realidad…sin embargo hay silencio de vez en cuando, un silencio que hace ruido en el corazón.

Lagrimas de cristal

¿Alguna vez has probado las lagrimas a media noche? Su sabor cambia mucho, en vez de saladas las lagrimas en el principio de la madrugada saben a muerte. La luna las transforma con su tenue luz a gotas de cristal, y al caer por las mejillas raspan la piel hasta resbalarse del rostro y destrozarse en el suelo, dejando pequeños pedazos del mágico vidrio por todos lados buscando causar heridas sangrantes. Son lagrimas de soledad, lagrimas puras de dolor que infectan las extremidades debilitando las piernas y alentando los movimientos de los brazos por querer limpiarse de la tajante agua que brota de los ojos. Pareciera como si el hecho de ser media noche hiciera que el tiempo se fuera de paseo y por un segundo el mundo esté lo suficientemente ocupado para que creas estar abandonado en esta sosegada tortura. Los sentidos se apagan, lo único que se escucha es la fractura del corazón que rechina hasta lo más profundo del tímpano, lo único que se siente es la angustia que se columpia en las costillas y se exhala con cada respiro, lo único que se saborea es la amargura de la muerte, el fallecimiento de ese pedacito que sobraba del corazón, ese pequeño que guardabas para amar. Te das cuenta que la química de las lagrimas lo han derretido y después se ha evaporado para escaparse en cada suspiro.  Finalmente, aquella pieza pulverizada actúa como tu ultima esperanza de no morir por la congoja y te deja viajar a un sueño profundo en busca de algo mejor, de otra realidad, una realidad donde tu sonrisa no se vea quebrantada y tus ojos muestren el fulgor de la felicidad que tanto añoras para que solamente las lagrimas de cristal sean un adorno de oficina.

Si yo fuera tan pequeña

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El tiempo me ha dado enanismo y resulto caer en la mentira de ser pequeña en un mundo de gigantes. Quienes antes me miraban ahora me confunden con un hada por el tamaño de mi cuerpo comparado con el tuyo. Yo tengo una teoría más lógica de mi estado físico, mi corazón se ha encogido  por la la falta de esperanza y el confundimiento, esto no es más que una reacción de mi cuerpo para acoplarse al hecho de que mi corazón es frágil y se esconde entre paredes para nunca ser encontrado. Pero de ti espera algo, te convertiste en la razón de sus jugarretas y espera de ti que me hagas caso ahora que soy pequeña. Guárdame debajo de tu almohada, prometo que no hare ruido, y si me das una sonrisa me encargare de ahuyentar todas tus pesadillas. Escóndeme en tu bolsillo para cuando necesites compañía, pues me ingeniare una moneda como asiento de primera para platicar un rato. Resguárdame en una taza y no andes de mirón ya que si me das un pañuelo viejo te sorprenderé con un vestido ingenioso y de gran distinción. Si tus penas vas a ahogar, ahógame con una gota de vino y olvidémonos de todo.   Cuando estés ocupado déjame en aquel alhajero viejo para que baile con la dulce melodía que irradia al girar su llavecita. Planta un girasol para que cuando llueva con sus pétalos me disponga de un paraguas. Y regalo dos suspiros al aire, uno para mi corazón roto y otro para curarme de esta enfermedad, pues si yo fuera tan pequeña tu serías del tamaño que yo quisiera ser para que no me guardaras en polvosas gavetas si no en tu corazón.

La chica del autobús

 

Siempre esta ahí, parece una sombra entre los corredores, sonriente, pálida y pues…ahí. Es únicamente una mujer caminando, usualmente resalta por ser la cebra entre todo este establo, y por esto mismo ha dejado de resaltar pues toda la granja se ha acostumbrado a su presencia. Sin embargo hoy me encuentro algo sorprendida, hoy sus ojos negros no se ven apenas la orilla, pues sus parpados han decidido acobijarlos con un aire de intriga y preocupación en su rostro. Su caminata no parece tener sentido, va en línea recta pareciendo como siempre saber su destino, pero busca con la mirada apagada el camino al autobús. Cualquiera que no la conociera diría que esta enferma, que le molestan los intestinos irritados por alguna sustancia rancia que tal vez cenó. Pero no, no era un ardor en el estomago el que le quebrantaba la sonrisa que ahora en vez de curvarse en sus mejillas parecía mas bien un zig zag, era algo más, un secreto.  Le habían confiado un secreto muy grande, algo personal y fuerte, algo que ella no podía comprender con la inocencia en que confiaba de alguna forma en que la juventud no tenia que igualarse al desorden y la inmadurez. El secreto escondía entre líneas a su amiga que era una niña jugando a estar lista, una niña confundida y sola que entre malas palabras y varios vicios pretendía ser adulta. Aquella amiga suya no se dió cuenta que a quien confió su secreto era su contrario en el espejo, esta chica sin nombre en el autobús siempre analiza a sus pasajeros y cómo siempre el camión los llevaba al mismo lugar. Los veía bajarse  decepcionados, los veía subir con entusiasmo, los observaba dormir en el transcurso mientras  otros   trabajaban, no importa el caso, ella siempre los analizaba.  Y ahora tenía el corazón envuelto en rasposas vendas, analizar a su compañera se lo ha roto y justamente le ha dado justificación a su mirada sin luz. Está decepcionada, más de todos que de su amiga, sus pequeños ojos se han abierto a ver a los pasajeros de otra manera y tiraron la confianza y la esperanza en ellos. Ahora no los mira pues cierra los ojos y espera que el mastodonte con ruedas llegue veloz a su hogar, su pecho se levanta ligeramente con los suspiros que regala al aire mientras las ruedas del transporte ruedan eternamente sin llevarla a ningún lugar. Y ahora que finalmente era momento de bajar la chica se levanta con la frente en alto, si tan solo supieran todos ellos la defensora que acababan de perder, pensó, lo habrían pensado dos veces. Sin embargo el orgullo y la tenacidad no fueron suficientes para detenerla a volver la mirada discretamente al bajar los escalones del gigantesco automóvil y así despedirse de su ayer.

El sonido de las teclas y la tinta de la pluma

 

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                  El sonido de las teclas y la tinta de la pluma son lo único en este lugar. Libretas en blanco y letras escondidas en los cajones  son sus habitantes. Me pregunto si se esconden de quien las busca o se escapan del tiempo para no volverse en proverbios, al fin y al cabo da lo mismo son solo letras garabateadas, un abecedario sin mensaje que solo se dedica a conspirar hacia el alma. Y uno que le va a hacer a esas chismosas que no paran de parlotear las ocurrencias de este colorido escritorio. Se murmura la B a la C que hace unos meses habían atrapado a la A para formar con otros aliados la palabra "Amor" y ahora hace unos segundos la tomaban para formar "Agonía". Yo realmente solo pongo los ojos en blanco, estas letras quejumbrosas sin vocabulario. Por otro lado la Z me estaba contando que por ser la última se ha dado que cuenta que la palabra "Confianza" que hace tiempo guarde en el tocador estaba gravemente enferma ya que ahora se veía al espejo y en vez de verse reflejada solo veía "Calumnia" en el cristal. Saque el borrador para tallar la palabra y jugar a ser graduada en medicina, pero desconsolada recordé haberla escrito con tinta hace mucho pues pensé que iba a ser tan importante que no merecía el lápiz. No habrá otra solución que mandarla al matadero, escena que asusta a las vocales, pues el papel se pudre, se arruga y se bota.  Ahora mientras trazo elegantes espirales a la F la I y la N, me voy enterando que "Corazón"  en tinta roja y subrayada se ha vuelto a encerrar en ese problemático baúl el cual siempre pierdo llave. Vaya enigmático pueblo de letras perdidas y cobardes que para andar llenando páginas tengo que hacerla de exploradora y luego aguantarme las consecuencias.

Precaución…te amo.

 

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Dos palabras poderosas…un sonido melodioso y mimoso al corazón. Sí, he dicho, dos palabras, las que pueden mover montañas o apuñalar la espalda..te amo. Pero que palabras más completas, si acaso existiera alguna definición concreta del amor, sin duda lo más cercano, si no es que lo más exacto, serían estas dos palabras que lamentablemente se han malinterpretado con el pasar de los años.

Yo ya no confío en los jóvenes, alguna vez escuché a algún viejo cascarrabias decir entre sus amigos. Ojalá hubiera tenido la fuerza y el coraje de haberlo interrumpido y gozar con una cara vacilante el decirle que yo tampoco confío en los jóvenes. Claro, ya los estoy viendo, riéndose de la maldita ironía de la edad y apariencia de quien le dice a esta maquina de tiempo con patas que desconfía de la juventud igualmente. Pero vaya, hubiera sido bueno explicarles el por qué. Yo, no teniendo una piel de pasa y los ojos repletos de esperanza, soy joven, y justamente soy de la “juventud” , pero venga…hagamos estereotipos, yo hablo de aquella juventud de fiestas, aquella juventud de miradas desconfiadas, aquella juventud rebelde, aquella juventud con deseo de saber, aquella juventud de la que todo mundo reclama, aquella juventud de relaciones pasajeras. Yo ya no confió en los jóvenes, por que  entre el confundimiento de la vida y el querer seguir avanzando se ha perdido entre el “yo lo se todo”  el verdadero significado del “te amo”. Le han puesto una máscara de atracción y lo han confundido con querer…que es una cosa completamente diferente.  Pero cómo culparlos!  Si lo que están intentando hacer es darle nombre a lo que sienten…solo que le dan el nombre equivocado puesto que el amor nunca lo han sentido antes.

Pero el “te amo” se dice con coraje, se dice cuando hay amor y se dice con madurez. Precaución al decir “te amo” por que las dos palabras son un contrato firme de amor incondicional, una promesa invisible pero muy presente de estar ahí en todo momento, un “te amo” es más que un “te quiero” ya que un “te amo” son los derechos otorgados a la otra persona de tu corazón, de tu ser, de todo lo que eres…y precaución al decir “te amo” por que siendo estas las palabras claves para obtener todo lo que tienes para dar, das esa famosa apuesta ciega de haber como te devuelven ese delicado instrumento de rubí al que llamamos corazón.

Cómo es posible que el significado de estas simples palabras se haya rebajado a la situación de decirlas y que con el más mínimo soplido de diferencia entre los dos, no exista ni una pizca de tolerancia. Ya no se si la razón de estos corazones rotos son la malinterpretación de estas cariñosas palabras o el hecho de que buscan esa relación ficticia perfecta, sin diferencias. Pues si es así, que aburrido andarse rompiendo pedacitos por pedacitos el alma buscando algo imposible. Cuándo fue que el amor se volvió en un juego de tres, de cuatro, de cinco, y de cualquier cosa que se mueva y sepa decir cumplidos. Que mal ver que después de soltar tan dulces palabras, se la sueltes a la semana a cualquiera que te trate con un guiño escondido. Sin embargo que quede claro…en el libro negro de las reglas invisibles del amor, no hay tiempo, no hay situación, para decir un “te amo”. Existen condiciones, tu podrás decirlo cuando te plazca y estarás diciéndolo en el verdadero sentido de la palabra si cumples la condición de que salga del alma, de estar consientes de lo poderosas que son aquellas palabras de cliché.

Por eso…Precaución al decir “Te amo” por qué puede que te amen de vuelta.

La mecánica del corazón


Hola a todos mis lectores pasaba por aquí para decirles sobre esta novela gótica que me encontré la otra vez husmeando en la librería de la plaza. Ya había recibido un volante como por azares del destino hace unos meses y justamente me había dirigido a comprarlo. Como es una novela muy corta y muy interesante, no tardé en leerla, hoy la acabe con solo unos días de comprarla. Déjenme decirles que es una historia fantástica, muy francesa al estilo gótico y romance que los bohemios Europeos tienen instalado en su alma.

Sin embargo es una novela que pues, como lo dice en su sinopsis, es para niños grandes. Con esto me gustaría enfatizar el significado de "niños grandes", alguien quien pueda analizar pagina por pagina los significados subliminales dentro de cada oración, pues para mí que eso es lo más bello de la historia, también alguien que sepa manejar los temas que se dan en el libro, que de alguna manera resultan ser algo melancólicos (pero yo no categorizaría la historia como triste) que sin duda alguna creo yo un adulto o un joven de mente abierta podrá comprender de la mejor forma. Así que si tienen tiempo yo les recomendaría leer esta corta travesía para volver al pasado y formar recuerdos. Créanme, no se arrepentirán.

Fácil


Que fácil es decir que una persona jamás cambiara, aun mas fácil alardearlo en su presencia. Que fácil es soltar un comentario indebido, que fácil es decirle a alguien que cierre la boca sin saber que tal vez lo que diga es muy importante. Que fácil es juzgar la madurez por cuestión de edad y no de experiencia, que fácil es juzgar la experiencia por cuestión de edad. Que prófugo es decir fácilmente a alguien lo mucho que lo odias, lo mucho que odias su forma de ser, lo difícil que es vivir con sus alegatos y estupidez. Que fácil es decirle a alguien que no te comprende y que no te importa como te sientes, cuando ni si quiera te importa lo que esa persona sienta en realidad. Que fácil es escaparse de los problemas con un problema mayor, que fácil es decirle al problema que no es problema del todo, si no que es una variable de un mundo paralelo al tuyo en el que tu, muy ocupado, no tendrás la molestia de tratar. Que fácil es decir no a una solicitud desesperada, que fácil es juzgar al que la solicita. Que fácil es recaer en la depresión por un comentario que se dijo fácilmente en tu contra sin conciencia alguna. Que fácil es crearse un rencor de por vida. Que fácil es romperle el corazón a alguien. Que fácil.