Las Fotografías En El Álbum

 

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       Estás fotos parecen pintar el alba de recuerdos, tanto buenos como malos. Ya retrataron en mi memoria aquella vez que por coraje te he golpeado, pero igualmente me han enseñado aquella vez en que jugábamos a las escondidas. Y ahora que ya no estas buscándome en alguna habitación de la casa de la abuela me pregunto si estaremos creciendo sin jugar un rato. En fin, mira que colección de sonrisas, todos sonriendo en este cuadro o mira esta otra donde frunzo el ceño que a pesar de ser honesta la foto ha arruinado el resto del panorama. Quizá estos bellos cuadros estén diseñados para enseñarnos algo, que probablemente los corajes subordinados e impulsivos sólo terminan arruinando el paisaje. Y mira que ando cabizbaja porque hace un rato encontré un hermoso retrato que me recordó al calor de la arena en mis pies y las travesuras que hacíamos mientras papá dormía, pero en un tropiezo la he roto por la mitad y por más que intenté pegarla y perdonarme por el garrafal error…no pude hacer nada. Me he asustado por un rato porque tuve miedo de perder el único botón que se encargaría de activar aquella dulce memoria en mi mente, pero ahora me limito a guardar el accidente como un recuerdo para engrapar las memorias a su lado. Pero ahora vuelvo a girar la página y encontrarme una vez más con los documentos en imagen de nuestras vidas, de nuestros pasos que cambiaron con los años de ser pequeños a unos de patas más grandes, de ser unos demonios sin control a unos ángeles con cuernos. Sin embargo de pronto se me topa una página en negro, vacía, y a pesar de que buscó más imágenes, ahí se acaba el libro. Ahora me doy cuenta que las historias del pasado son las que van a complementar al presente que en un futuro será conservado en un álbum como este. Y aun que suene melancólico y caiga en el cliché, ahora se que el valor de este álbum fotográfico se balancea con el apreció a los recuerdos que hemos vivido y al amor que hemos forjado como hermanos. Que aunque sean imágenes los documentos que me hacen viajar por el tiempo para regresar a aquellas aventuras en Cuernavaca, son las fotos que estamos creando con las nuevas sonrisas, los nuevos rivales, los nuevos momentos y las nuevas compañías las que cuentan ahora porque sigue siendo nuestro álbum, el cuaderno de los recuerdos…nuestro libro de vida.

Para mi hermano…

El Veneno

 

 

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          Esa tarde en el mercado te había visto, pues te habías desecho de tus alas de ángel y tu cola de diablo para llenar un vestido ajustado y rojizo que te disfrazaba de mujer distraída oliendo las flores. Y cómo olvidar ese perfume que fue el veneno que marcó los ríos de delirio en mi cordura que mojaron las ganas de seguirte la sombra. Esa silueta iluminada únicamente por el más cálido fuego de las pasiones más efervescentes que resguardabas en tus guiños. Y te seguí hasta la plaza mayor para perderte por un ratito y después seguirte el rastro por el raspar de tus tacones que hicieron eco hasta en el oído más sordo. Pronto te acorralé en un callejón apretado y me acerqué con decisión y una sonrisa que reconoció tu belleza invitándote un par de copas en un bar muy cerca y con un regocijo esponjado aceptaste titubeando. La conversación fluyo como canto de cuna para el sol que fue a dormirse y después trajo a luna que con sus luceros nos invitó a bailar en tu departamento. Y con el ritmo de tus caderas me acobijaste los ojos para soñar que tu eras una flor desvestida y tus labios eran del color carmín que bañaban todos mis atardeceres. Pero una vez abierta mi mirada, tu sonreíste y me besaste en la mejilla agradeciendo la velada diciendo que si era tarde tu sofá me esperaba. Y aun que el reloj decía sólo media noche y mi piso estaba a dos calles, a regañadientes murmuré lo peligroso que era mi travesía de vuelta y que la oferta sonaba de maravilla. Finalmente mientras me dabas una almohada y un cobertor viejo mi mente se arrodillaba diciendo gracias a la suerte que tuve en verte y las agallas que me diste de seguirte que luego me dieron la oportunidad de robarte un beso.

Besos En Gavetas

 

Rosas Rotas

 

       He llenado los cajones de los recuerdos con besos esperando que su cariño sustituyera el vacío en ellos. Metí en gavetas caricias que rompen el silencio con suspiros de romance. Atiborré mis bolsillos de melancolías de un pasado lóbrego y finalmente cubrí con mentiras a mi corazón desalmado. Y ahora sin espacio en donde meter las emociones más sencillas como las que suelen causar un regocijo inesperado, recaigo en el conformismo de una vida vacía. Pero entre tanto desastre y tanta tristeza, hubo aun un rincón lo suficientemente grande para acoger a la esperanza y la duda que reviven lentamente en mi una curiosidad salvaje que se alimenta de la aventura. Adrenalina de pasiones que recorre mis venas hambrientas por piezas para el rompecabezas incompleto en mi corazón. Y esa dosis por más pequeña que sea me ha levantado la cabeza, me ha hecho dejar los guiños guardados en frascos y romper los tabús en el tocador para poder mirar el alma de quienes valen la pena. Ahora las lágrimas que solían colgar en la habitación parecen romperse con dudas fisgonas y una actitud nueva de disfrutar del amor y sacar los besos de las gavetas.