La Catrina y Los Trenes

 

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Todavía recuerdo con exactitud aquel 31 de diciembre en que impaciente me apresuré a la estación para tomar el primer tren por la mañana. Para mi sorpresa mi tren aun no llegaba y buscando lugar donde esperar me encontré a la Catrina sentada en un banco de pino verde justo al frente de los rieles de la puerta 7. Seguramente esperaba a alguien, buscaba algo o quizás su tren también venía tarde, de todas maneras inocentemente le serví de compañía sentándome a su lado. No le había dirigido la palabra y su huesudo rostro mostraba ya una sonrisa débil. Chasqueando los dedos adivinó sin pensar demasiado que mi tren no había llegado aun, pues seguramente nadie se ofrecía de acompañante para una dama como ella sin una excusa célebre.

- No te preocupes joven, aquí los trenes siempre llegan. Apenas tocan la estación y se van tan rápido como pueden, no muchos logran subir incluso con el boleto comprado. Corren y saltan, tiran ajuares pesados y pertenencias extravagantes con tal de poder alcanzar algún vagón del tren, como si una vez adentro ya tuvieran por seguro que este llegará a la siguiente estación.- mencionó imitando con sus largos dedos el correr y desesperación de la gente.

- ¿Pero cómo, acaso el tren no tiene obligaciones? Reglas de llegar al lugar prometido y esperar a quienes ya tienen su lugar ahí dentro- repliqué.

- No precisamente, se ve que no sabes mucho de estas maquinas. Yo que he quitado el dolor y ansiedad de mucha gente, puedo decirte que entre las penas más comunes de todas las almas el éxito se confunde mucho con la seguridad. Es decir, la gente ha olvidado que las posibilidades existen en todas las vías, que hay trenes que prometen todo y hay trenes que prometen nada, sin embargo ser dueño de un boleto no significa ser dueño del viaje y su destino. ¿Entiendes?

- ¿Quiere decir qué…yo no llegaré a la estación que deseo?

- No exactamente. Lo que quiero decir es que aquel papel que tienes no es recibo del destino. Hay suertudos que llegan a lugares grandes, lejos, justo los que querían mientras otros se llevan sorpresas y terminan en un lugar inesperado, eso es lo genial de este medio de transporte…uno nunca sabe. Pareciese que todos esos boletos son solo más que juguetes para tranquilizar a los viajeros de la aventura que es subirse ahí. Hubo una vez en que yo podía subir, veras no siempre fui un saco de huesos para cobrar deudas con las que nacemos, una vez yo pude subir a un tren de estos. Curiosamente en esta misma puerta, los vagones de primera clase con el mejor servicio y una tranquila comodidad. Casi todos los viajes son muy largos y la gente ahí crea su mundo, trabajan, hablan, comen, rezan, bailan, etc. En pocas palabras viven esperando a que el tren llegue y si pasa mucho tiempo el destino vale muy poco, solo quieren que exista uno al final del día. Quienes aprovechan el encierro en la maquinaria encuentran compañía que tal vez decida bajarse junto a ellos y otros se topan con quienes prefieren alejarse, pero no importa la situación el tren sigue andando y perdiéndose en los paisajes. Yo cuando subí pensé que por estar en primera clase tendría la mejor vista de todas, después me di cuenta que no importaba el vagón en el tren, todos teníamos el mismo panorama. En conclusión te voy a dar un consejo muchacho, no te la pases pensando en la dirección de las vías del tren todo el momento, todos los trenes llevan a algún lado y poco podemos controlar de su velocidad y sus carriles, porque el día que bajes a la estación y te topes conmigo más vale que no quepa arrepentimiento en las valijas que llevas en tu alma. Y ahora que el silbato suena a lo lejos, me despido de ti y suerte te deseo en tu viaje para que en el danzón que te garantiza tu boleto encuentres algo más que solo una estación para alcanzar.

Las Hebras de mi Bufanda

 

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       Suaves y coloridas se abrazan las hebras de mi estambre para formar una bufanda. Parecen contar una historia cada vez que con mis dedos las empujo hacia abajo enfilándolas con las otras.  Sí, seguro están relatando algo, se percibe en el aire cada murmuro que sueltan. La amarilla entre sus hilos lleva la esperanza de una mirada sollozante. Le sigue la violeta que con su hilaza curiosea en lo más profundo del corazón en busca  de aprobación. La roja  se deja llevar por los sueños y parece romperse cada vez que un silencio amenaza la habitación. Luego va la marrón, que brinca de alegría para dar promesa a las otras. Sin embargo todas colaboran, se dejan dar vueltas, empujones, pellizcos y apretadas para un mismo propósito. El deseo de ser tuyas y que enlazadas puedan brindarte lo más cercano a una caricia mía, que con su calor simulen lo más parecido posible a la calidez que le regalas a mi alma, que con la historia de amor que llevan en sus fibras logren evitar cualquier estorbo en tu sonrisa. Ojalá y ellas sean las que calmen tu codicioso afán de dejarte llevar por los hilos más obscuros para hacerte ver que ser libre es un beneficio que muchas veces se confunde con egoísmo. Quizás y sean de magia china para encantar con un hechizo de buena suerte aquel camino tan rocoso en el te has metido. Tal vez por pura casualidad los besos ocultos en ellas te recuerden a mí cada invierno en que necesites compañía. Pero ambos sabemos que ni las hebras más finas podrán convencerte de dar con conciencia y sin solicitud a un corazón que da todo y nada recibe. Jamás podrán ser tan perfectas como para enmudecer las palabras que hieren y resuenan en mi alma. Nunca serán tan lindas para asegurarme que soy más y valgo la espera. Pues por más cariño, dedicación y tiempo que les ponga, no se podrán igualar al verdadero amor y apreció que te tengo. Pero yo espero que sean lo suficiente para que las cuides  y puedan decir sin palabras lo agradable que es tener tu voz y verte todas las noches en mis sueños.

¡Feliz Navidad!, mis mejores deseos a todos.

                                                                                     J.E

Nostalgia por Ana Lucía Villegas (Ganadora del tercer lugar)

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Siempre hay alguien dentro de nosotros por Ileana Sada Velázquez (Ganadora del tercer lugar)

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El verdadero hombre de luz y energía por Kavalier Himmel (ganador del segundo lugar)

 

Existencia asombrosa que recubre mis adentros,

el escalón de frialdad se cruza

cuando conoces tu porvenir.

Quien más que tú para dirigir tu destino,

enfrentar con valor el imbatible carruaje de la vida,

tirado por sus imponentes bestias del tiempo.

Ya que quien pelea a pecho con el mar sucumbe,

quien aprende a navegar se asocia con el de velo azul.

Lo mismo será con el fuego y el viento,

ya que a la tierra le pagaras con tu jaula de carbono,

de la que se alimentaran los suelos.

Más allá de tus pertenencias solo llevaras recuerdos

y la dicha de haber vivido,

como un ente verdaderamente pensante

de este vasto y bello laberinto, llamado universo…KH

No vemos la misma luna

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Me pregunto cómo serán las noches por allá, ¿Será cierto que la misma luna ilumina los sueños de todos?, tal vez tú también te sientas solo y tal vez la gente también baile con muy buena compañía. Le preguntaré a las estrellas si alguna de ellas ha recibido un deseo soñador tuyo, uno de esos que suspiro de vez en cuando con los ojos cerrados cuando te paseas en mis pensamientos. Acaso tú también piensas en mí cuando alguna luz invernal con su cálido color trae alguna ilusión que hace que baile en tu imaginación por un rato, me pregunto si en aquel mundo utópico bailaras conmigo o te limitaras a dejarme brincar por cada rincón de tu cerebro evitándote un raciocinio justo. Y la pregunta de oro se pierda en el amanecer ¿Cómo es que puedes extrañar algo que nunca ha estado? ¿Quién ha hecho la travesura de poner amor a lo que se siente sin tocar, a confiar sin saber, a saber sin ver y a ver sin los ojos? Ni idea. Pero ambos sabemos que el amor no tiene razón, ni tiene reglas y quizá ni nos tiene a nosotros o más bien…no tiene nada preparado para ambos. Esas cosas se arreglan con comprar tiempo, con paciencia pero más que nada con sueños. Mediocre es el que sueña y en el laurel de la ilusión se queda, feliz es el que pelea por aquellas caricias que se esfuman cuando las velas se apagan. ¿Pelearas por mi? ¿Lucharas para que el invierno nunca vuelva a ser frio y el verano nunca vuelva a pasar desapercibido? O te irás por debajo de la mesa junto con todo lo que soy yo. Te amo y no espero que me lo repitas, espero que quieras decirlo y tengas esa frustración de explotar sin comunicarle al manto estelar tus anhelos. No necesito escucharlo, el vacio se ha acostumbrado al molde de mi cuerpo pero escucharlo alguna vez sería un placer indescriptible, pero únicamente si sale del alma y si prometes con eso que no me dejaras otra primavera sola nunca y no dejaras que mis lagrimas se las lleve el viento otoñal jamás. Pero aquí lo que importa es que tan grande puede ser la importancia de la distancia y del egocentrismo para romper barreras tan delicadas y tan difíciles de encontrar. Si vamos a hablar de barreras, tendríamos que tomar en cuenta la fuerza sobre comunal que tienes sobre cualquiera en romper toda pared de hielo que cubría lo que era yo para llegar a lo que realmente escondo y plantar un poco de luz al sombrío corazón roto. Por eso y más no hay escalón tan grande como para alejarme tanto de las dulces sinfonías de la noche que me recuerdan cada segundo que siempre estás aquí.

Atardecer

 

101_3429Si alguna vez estas triste, si alguna vez te sientes solo, si alguna vez quieres salir de aquella jaula que te aprisiona sin querer, observa el atardecer. Enserio, te lo juro, observalo un rato, analiza los colores del alba que son el aura de nuestro planeta. Juega con los tonos azulados, violetas y amarillos que el cielo te regala para asi poder entender que lo que la vida otorga lo da por que es de ella. Explora hasta encontrar una rama que será tu pincel de emociones, guíñale al tiempo y traza los edificios que señalan la tierra que te pertenece. La vergüenza no existe cuando el sol se despide, ponte a bailar con el cantar de las aves y los violines rechinantes de los saltamontes para que el viento te murmure lo delicada que es la vida y lo simple que es su felicidad. Pretende no tener edad y diviértete con la niñez inesperada que brinca entre las rocas y se refleja en tu mirada. Pues yo nunca me senté en un atardecer a memorizar los colores, hablar con los secretos y soñar despierta hasta el día de hoy en que por fin me di cuenta que si hay algo que rompe distancias son los astros, pues si vemos los mismos, vale la pena esperar para dar la carta al sol y recibir el recado con la luna.