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Los Secretos De Mi Familia




La familia es un camino ya transcurrido que convive con alegorías de amor de generación en generación. Pero la mía no. La mía es un espagueti de colores que entre secretos y rencores cuenta su historia. Desde como un pirata llegó a México a enamorarse de una hipnotizante campechana, hasta de como una abuela Lola escondía chocolates perfumados con menta en una caja. Tampoco puede faltar el típico debate entre si somos franco-españoles o un mole entre Escocia, Italia España y Francia. Yo en cambio miro con desigualdad esta pugna clásica que se lleva acabo en lo campos elíseos del comedor. La observo sonriendo picaramente. Yo se algo que ellos no. Tengo un secreto guardado bajo la manga que escondo con discreción cada vez que las discusiones se vuelven más voraces. Y lo peor de todo es que es un secreto tan puro y transparente que para ojos enardecidos se vuelve invisible. Ya que la enigmática incógnita es ni más ni menos que las fábulas que pasan por sus mentes cual brisa otoñal sin dejar rastro del colorido verano.

Son aquellas metáforas de la vida las que a veces entre lo cotidiano pasamos desapercibidas. Metáforas de vida que solo se aprenden tras la muerte.  Y es que yo ya no tengo bisabuelos. Se me han escapado uno tras otro dejándome sola en estas batallas navales. Pero en su partida me han dejado lecciones que me acompañan a diario camuflándose con las huellas que voy dejando en el día a día. Así fue como me di cuenta que aprendí a sonreír con mi bisabuela "Yiyi". Una mujer que compartía conmigo los tímidos hoyuelos en las mejillas cada vez que la ironía de la vida nos sacaba una carcajada. Mientras en mi lado paterno mi bisabuela la "Guapita", apodada así por ser la más guapa de todas, me dijo que el carácter de una dama es lo que la define en este mundo de titanes sin modales.Y por ahí su marido el "Choby" me enseñó a explorar la vida con ojos de niño. Cuando por el lado materno "Chipo" me dio una lección sobre que la fuerza de seguir adelante no se desvanece con los años. Entonces en un conjunto armonioso escribieron un librito que cargo a todos lados en mi alma. Una lista de enseñanzas básicas que inconscientemente me han forjado como persona. Lecciones pasionales de que las bellas princesas se casan con el príncipe de sus sueños, pero sólo se quedan con él si cultivan la paciencia, la tolerancia, la compasión, el cariño y el perdón en su idilio. Consejos sobre ganarse la ida con un trabajo honesto que nos despierte todas las mañanas con una sonrisa agradecida por estar vivos. Advertencias sobre las adversidades de la vida y como al final lo que cuenta es la familia...Ya que son las únicas criaturas que forzosamente se sentarán a tu lado en las cenas de navidad. Y digo "forzosamente" porque no importa que tantos argumentos haya que discutir en la mesa, se tendrá que aguantar también tus berrinches. 

Por eso sonrío en medio de este caos con el que Dios me ha bendecido llamado: Familia. Ya que yo se que la lección más grande que nos han dejado nuestros fantasmas, la traen bie clavada entre sus corazones: Que lo que vale en la vida es el amor que damos y recibimos; y el valor de la vida recae en el hecho de que un día esta tiene que llegar a su fin.

A mi familia, 

J.E

Una Definición Importante

Cálidas luces con frívolos vientos son los que parecen decorar mi memoria con énfasis en la palabra “Familia”. Una palabra tan simple y sin embargo en ella vive un significado tan profundo que parece a veces un colosal laberinto en el corazón. Y entre tantos poemas, cuentos y libros la familia parece incluso un estorbo en los hombros. Pero es en estas fechas que puedo observar con más claridad desde mi balcón que esas sonrisas tan afables, esos bailes ridículos, aquellos halagos inagotables son equivalentes con los chismes rigurosos, las envidias crueles y las discusiones lacerantes en la balanza de la vida. He bailado un rato por el aire que ocioso me guió a la razón escondida en las entrañas de la naturaleza. Y fue ahí en mi viaje donde un lobo me susurró que la familia es legación irrefutable, que hay que cuidarla porque es la huella más profunda en nuestro camino y la única imborrable aun en las más desastrosas tormentas. Por otro lado un pájaro decidió cantarme su sabiduría diciendo que la familia es un maestro ineluctable, un gurú de habilidades que crecen día con día, acompañando desde los primeros pasos hasta las grandes bofetadas de la vida. Finalmente un árbol me ha dicho que para él su significado es como la fe en las estaciones que cambian caprichosas con el tiempo, a veces heladas y apáticas otras veces hermosas y comprensivas, pero siempre orgullosas y repletas una pomposa esperanza de que eventualmente cambiara el frío invierno con el caluroso sol de verano. Ahora, de vuelta a mi balcón, suelto un suspiro relajado y con notable alegría volteó para encontrarme con mi hogar, que no constituye en ninguna virtud material, si no en una bendición encarnada en personas que me aman y que han sido colocadas en mi destino armoniosamente como el fulgor en primavera, pero sobre todo personas que no son perfectas, como yo. Por eso en esta fecha estoy agradecida por todas esas discusiones y enojos como por todas esas risas y bailes juntos. Me he dado cuenta que esas imperfecciones que nos hacen enfrentarnos de vez en cuando son vitales para el aprendizaje de todos en nuestro camino por la vida, porque no importa que tan crueles sean los gritos o que tan adorables sean las sonrisas, estoy agradecida por igual…ya que en conjunto significa que los tengo a mi lado y que en estas fechas puedo decirles que sin ustedes ningún color sería tan brillante, ningún festín tan delicioso y ningún momento tan memorable. Feliz navidad.

Quizá encuentres un tema para escribir…

    

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              Después de haberme servido una buena cantidad de champagne en mi copa y ver como el delicado tornado de burbujas giraba justo en medio de ella, me dirigí directo a mi habitación. “¿No vendrás a ver la película? quizá encuentres un tema para escribir…” escuché a mi padre decir cuando me vio marcharme. Yo sólo volteé y le sonreí, fue una sonrisa sincera, una llena de felicidad, repleta de dicha y sin remordimiento. Me reía en secreto de la ironía del suceso y ojalá mi padre hubiera entendido en ese momento que tan sólo unos instantes antes de que mi copa se llenará, yo ya había encontrado el mejor tema para un ensayo…hablaría de mí.

     Creo que la persona promedio camina por la vida en una burbuja rutinaria entre el trabajo y la cama, únicamente sobrevive, tan sólo existe como pigmento de una obra de arte preguntándose ¿Quién soy? ¿A dónde voy? y nadie escapa de esas incógnitas eternas. Pero incluso en esta vida llena de problemas, apatía y crueldad, existe un instante, tan fugaz como la brisa de otoño que recurre mi balcón ahora mismo, que responde y duerme toda preocupación que la mente pueda provocar. Uno de esos momentos me sucedió tras haber encontrado entre un montón de papeles un tesoro más valioso que el oro, más brilloso que cualquier joya, un tesoro inigualable…me encontré escondida. Así es, estaba yo dormida en un pequeño folder acobijada por una tarea de cuando iba yo en primaria. La tomé con mis manos y leí el trabajo “Traer información de 3 animales que después de nacer no necesitan ayuda de la madre” decía mal escrito y con letra regordeta. Sin embargo el reflejo de la luz me señaló que detrás de la hoja había algo más escrito “Creo en vivir en el sentido más profundo. Creo en amar y en en corregir mis errores ya que hay tiempo para los dos . Pero soy devota a la paz de provocar una sonrisa a alguien más” decía en la misma letra gorda y con la misma pésima ortografía. La frase no sólo explicaba el por qué reprobaba ciencias desde chica, si no que también explicaba todo con nada. Es decir, la frase que parecía pérdida en el tiempo por apuntes infames, buscó entre mi ser para estrellarse con un espejo roto que reparó con una verdad irrefutable de una fe olvidada. Pero yo sólo sonreí y deje el papel a un lado para buscar en aquel folder más de la medicina de la enfermedad de la rutina. Viaje entre mapas y envolturas de chocolate a Venecia, encontré Madrid con una moneda de 1378, jugué a las escondidas con las pulseras de las viejas amigas, canté con mi boleto al fantasma de la ópera, di piruetas por toda la habitación con mi pase al circo, me subí a las mejores atracciones con Mickey Mouse y finalmente en tinta borrosa y papel maltratado me tope con mi primera novela. La había escrito en el 2005 con una maquina de escribir que me habían regalado esa misma navidad, observé los tachones con pluma de cuando la muñeca se cansaba y presionaba la tecla equivocada, me enfadé con sus villanos y ame sus héroes como antes para volverme a enamorar de la vida. Después sentada entre las alas de mi avioneta fantástica empecé a guardar una por una las memorias de un pasado de aventuras, no las guardé porque quería esconderlas del mundo,  si no que las acobije en gavetas para armar de nuevo en cualquier noche fría aquel avión de sueños que me guiará al país que con mis pasos he creado. Y si en algún momento por jugarretas de la vida llegará yo a perder mis postales de Paris o mis llaveros de Padua, Dios sabe que no dejaré que el viento acaricie lágrimas de mis mejillas, pues las cartas de navidad y los borradores de mi trabajo no son clave de mi pasado, son mas bien pruebas de la obra de arte que han dejado en mi alma y el verdadero tesoro de mis memorias es su producto creciente en mi vida. Y es que aquellas joyas de plástico y esas fotos mal tomadas son detallitos que en la rutina se nos pasan, pero en el alma son los que llenan las grietas vacías que sangran de vez en cuando.

Dedicado a mi papá…

Las Fotografías En El Álbum

 

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       Estás fotos parecen pintar el alba de recuerdos, tanto buenos como malos. Ya retrataron en mi memoria aquella vez que por coraje te he golpeado, pero igualmente me han enseñado aquella vez en que jugábamos a las escondidas. Y ahora que ya no estas buscándome en alguna habitación de la casa de la abuela me pregunto si estaremos creciendo sin jugar un rato. En fin, mira que colección de sonrisas, todos sonriendo en este cuadro o mira esta otra donde frunzo el ceño que a pesar de ser honesta la foto ha arruinado el resto del panorama. Quizá estos bellos cuadros estén diseñados para enseñarnos algo, que probablemente los corajes subordinados e impulsivos sólo terminan arruinando el paisaje. Y mira que ando cabizbaja porque hace un rato encontré un hermoso retrato que me recordó al calor de la arena en mis pies y las travesuras que hacíamos mientras papá dormía, pero en un tropiezo la he roto por la mitad y por más que intenté pegarla y perdonarme por el garrafal error…no pude hacer nada. Me he asustado por un rato porque tuve miedo de perder el único botón que se encargaría de activar aquella dulce memoria en mi mente, pero ahora me limito a guardar el accidente como un recuerdo para engrapar las memorias a su lado. Pero ahora vuelvo a girar la página y encontrarme una vez más con los documentos en imagen de nuestras vidas, de nuestros pasos que cambiaron con los años de ser pequeños a unos de patas más grandes, de ser unos demonios sin control a unos ángeles con cuernos. Sin embargo de pronto se me topa una página en negro, vacía, y a pesar de que buscó más imágenes, ahí se acaba el libro. Ahora me doy cuenta que las historias del pasado son las que van a complementar al presente que en un futuro será conservado en un álbum como este. Y aun que suene melancólico y caiga en el cliché, ahora se que el valor de este álbum fotográfico se balancea con el apreció a los recuerdos que hemos vivido y al amor que hemos forjado como hermanos. Que aunque sean imágenes los documentos que me hacen viajar por el tiempo para regresar a aquellas aventuras en Cuernavaca, son las fotos que estamos creando con las nuevas sonrisas, los nuevos rivales, los nuevos momentos y las nuevas compañías las que cuentan ahora porque sigue siendo nuestro álbum, el cuaderno de los recuerdos…nuestro libro de vida.

Para mi hermano…