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Un secreto en una caja de galletas


Son los secretos que guardo lo que me abre el corazón, lo que me ilumina el alma y también la oscurece. Es mi anatomía relatada desde el punto de vista de mis recuerdos. Son los 7 pecados que no pienso confesar y los suspiros al aire que solo un alma flotante puede dar. Cada uno guardado en una caja de galletas, a lado de mis memorias, muy de cerca para que no se me olviden nunca, pues secreto olvidado no vale nada. Claro está que si le ponemos valor a los secretos no podrían comprarse con monedas ya que el único valor es para el que lo guarda, el goloso que se come las galletas, pero por supuesto sin compartirlas.
Qué libro negro es aquel que relata los sucesos más polémicos, más lindos, más picaros de mi ser. Un libro tan grande y gordo, tan...cambiante. De un momento a otro lo guardo en mi bolsillo pretendiendo tener solo un paquete de mentas mientras en la noche lo abrazo como mi tesoro más preciado. Se pega en mi piel, me soborna a leerlo, me corrompe, me seduce, me embauca en un mundo que es solo mío y que nadie más conoce. Un mundo tornadizo el cual puede estar siempre con una noche triste o romántica y después con un cielo despejado, un mundo escurridizo en el cual puedes perderte fácilmente. Un mundo de sigilo, ventura, apego, nostalgia, pasión y miradas sedantes, con millones de rincones, miles de pasillos, cientos de habitantes pero solo una reina. Un mundo de una noche, mi caja de galletas una tierra de secretos.

El mundo de los espejos


Cuando entras en el mundo de los espejos no hay vuelta atrás, pero te aseguro que no te arrepentirás. Algunos días son lindos con praderas floridas y perfumadas por la fragancia de las frescas flores que solo ahí encontraras. Los días son calidos y algo lluviosos de vez en cuando, pero eso no te importara. Me imagino tampoco te molestara lo que hará la gente con tu llegada. Cada vez que adviertas algo ellos no escucharan, cuando tu no quieras hablar su atención tendrás, cuando en apuros estés y ayuda necesites, ellos no estarán ahí contigo.
Pronto querrás hacerles entender que te sientes mal por su comportamiento que es totalmente al revés, ellos se reirán o tal vez si tienes suerte te alegaran que estas loc@ y que una etapa es, que cada quien en este mundo es igual de peor que el compañero de a lado y que si no te adaptas pronto decaerás. Te sugerirán callarte y ser sumis@, que cedas a sus peticiones sin defensa propia y que marches al compás de sus ordenes. Después te darás cuenta que son un poco raros, que les gusta la bebida y hasta tarde parrandear, que para ellos eres una pulga a la que hay que hay que quitar.
Podrán parecer tus amigos, pero toma en cuenta lo que digo, no lo serán. Nunca confíes en ellos, es de su naturaleza parlotear gentilezas falsas para impresionar, pero tienen como instinto importunar.
Creeme lo que te digo, el mundo de los espejos es muy divertido, hay gente por todos lados que aparentan ser amigos y familia. Son amables e inteligentes, es enserio no digo mentiras pues yo llevo aquí toda mi vida... ¿Me ayudas a salir?

Dedicado a: Todos aquellos que perdieron mi confianza.

En un mundo de sordos


Tu la misma, ellos cambian. Ellos los mismos, tu cambias. Es acaso que la rutina se a vuelto en tu contra de un momento a otro, que la balanza ya no cae de tu lado. Tú te quejas de ellos que no te escuchan y ellos que tú no los recuerdas, egoísta. Pero como esperas que te escuchen ellos, si es un mundo de sordos y tú eres ciega y en un mundo de sordos no esperes respuesta. Como esperan ellos que tu los veas, si eres ciega y en un mundo de sordos una ciega es mas ciega por no ser escuchada.
Un día el sol brilla y los problemas entre sordos y ciega se pierden en la colina o en la cena. Pero no falta acaso que venga esa suerte y te atropelle tus logros, te quite la paz, la amistad y la cordura, perdiste la guerra, pues ese día la ciega se siente sorda y los sordos se sienten ciegos. El santuario se vuelva en la ducha y la almohada.
Y en este monopolio de sordos y ciegos, nadie gana, mas nadie pierde. Al final el que pueda conversar con un sordo y ver las estrellas con una ciega, será el único que en un mundo de sordos se escuchara y el único que la ciega, tu, escoja como compañero de películas mudas.