¿Por qué juegas conmigo? Quién eres para amarme de esta manera. Ya me canse de recordarte que dijiste que no me dejarías. Esta vez tu dramatismo y tus palabras galantes no rozan ni una esquina de mi descosido corazón. Correcto, no te creo, ya no, y me sales con las frases de confianza que me sé de derecho y revés, esos poemas que relatan tu falta de información sobre lo que puedes hacer y lo que no, déjame decirte que conmigo no aventuras. Luego te sientes ofendido por que te digo lo que me has provocado a sentir, un odio, un miedo, algo horrible por ti. Solo que a veces no sé quién es el más idiota, yo por haberte amado con toda mi alma, o tú por ser un ingrato. Pero si tan solo mírate, ahí tumbado llorando como alguna vez yo estuve rogándote que no me hicieras esto, y para variar me mencionas que fue el error de tu vida haberme abandonado cual humano echa un perro al frió invierno. Te consiento, sí, fue el desacierto de tu vida, y el mio fue haberte dado la oportunidad de tenerme.




