Petición por un árbol

     


      ¿Dónde estás Dios? Que a veces no te encuentro por ninguna parte. En algún rincón has de estar de eso estoy segura. No te pude haber perdido en un bazar, no pudiste haber escapado de mí… ¿Cierto? Será que me siento sola por tu ausencia o por el hecho de que de tus preciosos regalos ya no se sacar provecho. Quizás soy sólo una malcriada más en el mundo, una que, al no conseguir lo que quiere, te pide con corazón abierto y te ruega un cambio en su vida. No dudo que no sea merecedora de tu atención en todo momento, pero el día de hoy enserio necesito encontrarte en este laberinto de callejones sin salida. Quiero pedirte algo en específico que sé que sólo tú me puedes dar: un árbol. Sí, así es, quiero un árbol que venga de tus manos. No importa si es roble o cedro, si da frutos deliciosos o flores coloridas, ni si quiera importa si es alto o enano, si sus ramas crecen parejas o con doblajes extraños. Yo sólo quiero un árbol que crezca con mi cuidado, uno que siendo inmóvil sea el mejor escuchando mis aburridas conversaciones, uno que con sus años me de sabiduría y que con su sombra me cubra en las tormentas más caprichosas. Quiero un árbol en donde pueda colocar un columpio, uno que le agrade a la primavera y que el viento empuje con gracia. Te ruego por un árbol que con sus raíces  bien pegadas al suelo sepa donde pertenece y nunca me abandone. Y si tienes piedad ante mí, Dios, te prometo que a diario subiré la colina más alta, cruzaré los peñascos más resbaladizos y peleare con las tempestades más pendencieras  para ir a regarlo con una sonrisa. Aunque las estaciones pasen y sus colores se reflejen en la melena de mi amigo, yo te doy mi palabra, que aun que es humilde es sincera, de que iré sin prejuicios a sentarme a su lado y consolarle de que el invierno no dura tanto con la compañía de una buena amiga. Todo esto te lo juro de la manera en que tú me lo pidas, sólo si en tu palabra me garantizas que crezca y crezca fuerte con los años y que dentro de su noble naturaleza se encuentre en él más que un árbol…un amigo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso ensayo!

Anónimo dijo...

Hay veces en la vida que uno debe hacer una pausa,y observar bien alrededor....muchas veces no vemos lo que esta enfrente de nosotros.